Así se tiñen las telas mas caras del mundo, a mano.

Yellappa, un maestro tintorero de índigo natural de Uravakonda, se agacha sobre una cuba llena de líquido negro azulado, agitando sus entrañas. El suelo de estiércol, tierra y paja adquiere un tono anaranjado, proporcionando a la composición un marco terroso. Esta es una de las muchas fotografías del Centro Internacional de la India, donde se exhibe “Many Yarns of the Cotton Handloom Story”, una exposición de arte sobre los tejidos en telar manual de Dastkar Andhra (DA).

Impresas en tejidos cotidianos de thaan, las fotografías de Pankaj Sekhsaria y el equipo de DA cuentan la historia desde el campo hasta la tela. Herramientas de fabricantes y clasificadores de urdimbre, bobinadoras y telas de tejedores se abren camino en esta exposición. Para que sea multisensorial, los organizadores animan a sentir la textura de la tela, a sujetar el hilo, a oler el tinte y a escuchar los sonidos de la mano y de los telares eléctricos. “El telar manual siempre ha sido sobre los sentidos. Si sientes la astilla de algodón hilado a mano hecha en el chakra ambar, verás que son texturas diferentes. La única forma de distinguir la tela natural teñida de la sintética es por el olor. La tela teñida en tina emite un fuerte olor que no deja el hilo ni siquiera en el escenario de la tela, mientras que el producto de índigo sintético no tendrá ningún olor especial”, dice Latha Tummuru, que dirige el diseño y la comercialización en la Asociación de Comercialización de Dastkar Andhra y es el curador de la exposición.

Lo más destacado de la muestra son los especímenes de polvo de añil sintético y las tortas de añil natural. Una fotografía de un teñidor de índigo oliendo el hilo cuenta cómo se prueba el tinte natural. El hecho de que huela a vegetales en descomposición es una sorpresa para aquellos que nunca han estado tan cerca del tinte.

DA ha estado en el negocio del tejido en telar manual de algodón por más de 25 años, capacitó a los artesanos en tintes naturales y fortaleció las cooperativas de tejedores para que sea una profesión viable. La India tiene casi 44 familias de tejedores lakh, lo que también demuestra que tenemos el mayor número de telares del mundo. Conocida como la mayor industria después de la agricultura en la India rural, la industria textil india tiene mucho potencial sin explotar que surge en una exposición como ésta.

“Nuestra fuerza es nuestra diversidad”, dice Uzramma, miembro fundador de DA. “En todo el país, nuestros tejidos son tan únicos, que son la envidia del mundo. Y sin embargo, no lo reconocemos. Hay tantas historias que contar. La humanidad está buscando inherentemente una conexión y cada tejido tiene una historia que contar. Una exposición como esta muestra cuánta vitalidad hay. Imagínense la sensación de autoestima que tendrá un tejedor cuando vea esto. No valoramos eso lo suficiente”, dice.

DA ha formado a numerosos tejedores medianos para que se dediquen a esta profesión: “Trabajamos con tejedores medianos por la sencilla razón de que son la mayoría en la industria y, si no les damos trabajo, terminarán siendo guardias de seguridad. En los últimos 20 años como diseñador de ropa he visto cómo hemos crecido desconectados con el proceso y la forma de vida que presenta el tejido. Por lo tanto, el desconocimiento del proceso lleva a la apreciación de sólo el producto final”, dice Tummuru.

La parte brillante de la exposición es la forma en que muestra un bucle completo de actividad, desde el hilo que se teje en el charkha hasta el final de la hilatura. Es un indicio del ritmo ecológicamente eficiente de trabajar en el hilo primario que sostiene la historia humana
juntos.

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